Momentos inevitables de tu vida que engordan

Reconoce los diferentes momentos de tu vida que te van hacer engordar. Aprende a disfrutarlos y convertirlos en momentos que no afectan tu peso.


¿Recuerdas cuando controlar tu peso no estaba dentro de tus preocupaciones?
Comías lo que querías y tu peso no parecía cambiar. Ahora es totalmente lo contrario. Ya no puedes dejar de tener en tu mente tu peso. “Si me como esto me engordará, si me como aquello me hará adelgazar”.


Realmente, ¿Qué es lo que ha pasado? ¿por qué ese cambio de 180 grados?


Vamos a ver con más detalle, los momentos que te hicieron ganar peso (momentos felices. Espero).


Generalmente, cuando eras menor de edad, tenías un peso normal o ideal para tu estatura, aunque tus familiares pensaran lo contrario. (Hoy en día desafortunadamente esa tendencia está cambiando considerablemente, la obesidad infantil empeora cada día).


En esos tiempos tener un buen peso era tan fácil por varias razones:


- Eras mucho más activo
A los niños les encanta moverse. Para contarte una historia: “Papi, papi, hoy vino la tía María a visitarnos y trajo un perrito que compró.” Lo ha hecho saltando en un solo punto, luego se ha ido corriendo para darle la vuelta a toda la sala y regresó hacia ti feliz. Este es solo un ejemplo de un micro-momento del día de un niño o niña.



- En la adolescencia, ya bajaste un poco la actividad diaria, ya no brincas tanto, ni corres por toda la casa sin razón. Sin embargo, si practicas ejercicio mínimo 2 veces por semana en el colegio. Tal vez estés en el equipo de baloncesto. En tus ratos libres estás activo con tus amigos, riendo, caminando, bromeando.


- Tu mente y cuerpo gastan energía con los estudios, pensando en la chica que te atrae, ideando lo que vas a hacer en la feria de la ciencia de este año. Gastas tiempo ensayando para la obra de teatro para finales del mes.


- Eres el mandadero de tus padres: bajas y subes las escaleras cien veces al día para traer la ropa sucia que es para lavar, los libros para tu hermanita, la biblia para tu mamá. Vas al supermercado a cumplir otra orden de tus padres.


Es así como te mueves todo el día sin pensarlo en tu adolescencia.


- Si de comer se trata, cuando eres menor de edad tu alimentación es controlada por tus padres principalmente en la infancia, es más balanceada, las porciones son más medidas.


- En la adolescencia comes un poco más en la calle, sin embargo no mucho, todavía tu economía depende de tus padres, por lo tanto la cantidad y frecuencia de comida hipercalórica y poco nutritiva no es grande como lo es en tu adultez. (Si te compras una hamburguesa la compartes con tu mejor amiga, o con tu novio o con tu hermanito o con todos a la vez).


Por todas estas razones no ganas peso fácilmente cuando eres un menor de edad.


Momento engordador #1



Te gradúas del colegio y poco tiempo después eres un mayor de edad. tu vida cambia notoriamente, estás muy ocupado con los nuevos cambios, incluso continúas con dinero muy limitado, todo esto hace que sigas con pocas variaciones de peso. Aunque ya estás comiendo más fuera de tu casa, tu alimentación no tiene ningún control por parte de tus progenitores por lo tanto tu nutrición se empieza a descontrolar lentamente sin notarlo porque tienes muchas otras cosas más en que pensar.



Muy posiblemente tu actividad física ha disminuido, es una etapa en que el intelecto importa más que el físico, te sientes bien y en forma, no ves necesario seguir un actividad física frecuente.


Empiezas a salir más en las horas de la noche, te acuestas muy tarde, duermes pocas horas 1 - 2 veces a la semana, todavía tienes mucha energía y sientes que no te afectan los cambios en las horas de sueño, entonces, continúas haciéndolo, a veces con más frecuencia para terminar un proyecto o tener una buena nota en el examen final.


En el momento en que tu ropa está un poco más apretada es cuando notas que la disminución del tiempo para dormir, tus comidas descontroladas y abundantes, estrés, sedentarismo y tal vez alcohol están adicionando peso a tu cuerpo.


Ahora que te has percatado de que tu peso no es el mismo de antes, haces ejercicio una o dos veces semanales, no eres muy constante con la actividad física porque todavía tienes muchos sueños personales que cumplir. Cuando te ves muy ocupado, lo primero que suspendes es la actividad física. Y con mayor razón si tu peso logró estabilizarse un poco, ves que no es tan difícil perder 4 kilos en 3 meses (en esa etapa de vida en la que todavía estás lleno de energía y salud), te sientes capaz de volver a hacerlo lo cual te da más seguridad para dedicarte nuevamente a tus verdaderas prioridades, suspender la actividad física para continuarla más adelante.



Momento engordador #2



Este es el momento en que estás terminando tus estudios o tu situación económica está teniendo mejores resultados y mayor estabilidad. Para este entonces, probablemente estás planeando formar un hogar con tu pareja o lo formaste hace poco, tal vez, ya hay un hermoso hijo saltando a tu alrededor.


Esa sensación de bienestar, la felicidad de terminar tus estudios o de disfrutar de tu nueva familia no te da para preocuparte por tu peso. Ya tus preocupaciones son el nuevo apartamento, los gastos de los hijos, pensar en la compra de un carro, una especialización, un ascenso.


Ahora tienes más personas bajo tu responsabilidad y quieres una mejor alimentación para ellos y para ti, igualmente con la actividad física, quieres dar buen ejemplo a tus hijos.



Mejoras tus hábitos alimenticios, los fines de semana haces algo de ejercicio con tu familia. Notas que la ganancia de peso ha sido gradual pero ahora es más difícil de solucionar, todavía tienes energía para aumentar tu actividad física pero ya no tanta como hace unos años atrás.


Momento engordar #3



Llegas a una edad de madurez que parece ser la máxima, quieres disfrutar de los frutos que cosechaste durante toda tu vida, solo quieres relajarte, tu energía ha disminuido, tu cuerpo tiene un metabolismo más lento, necesita ejercitarse más para metabolizar mejor lo que has comido.


Momento engordador extra (sólo para mujeres)



El o los embarazos. Tu cuerpo sufre inmensos cambios los cuales dejan secuelas algunas permanentes otras no tanto. Cambios de peso que pueden perdurar una eternidad. Es un momento engordador memorable a la vez muy feliz.


Qué hacer para los momentos no sean engordadores



Los momentos mencionados son los más inolvidables de la vida, los que te dieron más enseñanzas, te dieron más razones para agradecer en tu vida, aportaron mucho a tu ser.


Una buena disposición ha hecho que los sobrepases de la mejor manera. Los cambios en tu cuerpo demuestra tus luchas, derrotas y triunfos.


A pesar de todos estos buenos momentos, es la hora de prestarle atención a lo que comes, cómo lo comes, cuánto comes. Tener al ejercicio como tu aliado al que no puedes dejar ni en los ratos más duros y ocupados. (El ejercicio relaja, te da energía, te da resilencia).


Te dejo aquí algunos posts que te pueden ayudar e inspirar



Entre más temprana sea la etapa en la que estás es mejor, sin embargo, nunca es tarde para empezar. Como lo has notado, los factores importantes son tus hábitos alimenticios y actividad física para mantenerte en un peso ideal, estable y sobre todo saludable.


¿Estás de acuerdo con estos momentos engordadores?



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Continúa leyendo Problemas de salud causados por la obesidad y sobrepeso



Sobre la autora

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Angela M. Arias, médica, asesora en adelgazar.

También tengo una vida agitada, soy mi propia jefe lo que implica más trabajo y horarios prolongados, madre de niña de 3 años. Aún así conservo mi peso en un estado saludable. Ayudo a los atareados como yo a alcanzar un peso que les permita sentirse con energía, sanos y felices.

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